sábado, 27 de febrero de 2016

G20: riesgos y crecientes temores

Los ministros y banqueros centrales se mostraron dispuestos a prepararse para posibles reveses coyunturales y a evitar una "guerra de divisas" y una competición de devaluaciones monetarias

Los ministros de Finanzas y los presidentes de los Bancos Centrales de los países del G20 acordaron hoy acelerar las reformas estructurales para evitar un mayor debilitamiento de la economía mundial, aunque no anunciaron programas concretos.

Lograr “avances más rápidos en las reformas estructurales fortalecerá a medio plazo el
crecimiento potencial y contribuirá a que nuestras economías sean más innovadoras, flexibles y resistentes”, asegura la declaración final de la cumbre de dos días en Shanghai.

Los ministros y banqueros centrales del G20 se mostraron dispuestos a prepararse para posibles reveses coyunturales y a evitar una “guerra de divisas” y una competición de devaluaciones monetarias.

El G20 cree que la economía mundial sigue por la senda del crecimiento pero advierte de que ese impulso es desigual y se encuentra por debajo del objetivo de un crecimiento sostenible y equilibrado, y reconoce que los riesgos a la baja y las vulnerabilidades aumentaron.

Entre los riesgos que destaca el G20 están los altos y bajos de los flujos de capital, la fuerte caída de los precios de las materias primas, los crecientes conflictos geopolíticos, una posible salida del Reino Unido de la Unión Europea y el creciente flujo de refugiados hacia “algunas regiones”.

Además hay “crecientes temores” a que se vuelvan a revisar a la baja las previsiones de crecimiento económico global.

Los miembros del G20 reiteraron su rechazo a la devaluación monetaria como medida para conseguir ventajas en los mercados, ante el temor de que algunos países devalúen artificialmente su moneda para abaratar las exportaciones.

Respecto a la política de dinero barato de los bancos centrales, el G20 apuntó que se continuará con la actual política monetaria para apoyar la economía y conseguir la estabilidad de precios. Aún así, advirtieron que “la política monetaria en solitario no llevará a un crecimiento equilibrado”.

El Grupo de los 20 países industrializados y emergentes se mostró dispuesto a “reaccionar a posibles riesgos” y, si fuera necesario, a apoyar el crecimiento y la estabilidad, con lo que dejan abierta la puerta a posibles programas de ayuda estatal para impulsar la economía.

También piden que una política financiera “flexible” para fortalecer el crecimiento, el empleo y la confianza, sin perder de vista el endeudamiento.

En opinión del ministro de Finanzas alemán, Wolfgang Schuble, la economía mundial se encuentra en una situación mejor y “no hay motivos” para pensar en una crisis. Según Schuble, los participantes coincidieron en la necesidad de contrarrestar las exageraciones sin endulzar la situación.(DPA)

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