martes, 25 de agosto de 2015

La guerra de Poroshenko en Transacarpatia

Mukachevo podría volver a convertirse en un punto caliente en el mapa de Ucrania. Poroshenko optó por acabar con la élite local para poder controlar los flujos de contrabando en la región. La historia es mucho más compleja que la presentada por los medios oficiales, que limitan los hechos a una confrontación entre las autoridades y el Praviy Sektor. El embajador de Estados Unidos actúa como
árbitro.

La segunda parte del thriller de Mukachevo y Transcarpatia, que incluye matones del Praviy Sektor y policías y diputados corruptos, se está gestando. Al contrario que en la primera entrega, una batalla fascinante y en ocasiones sangrienta, rodeada del humo de los cigarrillos de contrabando, ha pasado de las calles de la ciudad a las oficinas de los fiscales, a las publicaciones de internet, donde los oponentes continúan lanzando información comprometida los unos de los otros. Algo se mantiene constante: el embajador Geoffrey Pyatt se mantiene en su papel de sheriff a quien todas las partes apelan por su gran juicio y omnipotencia.

Cartas de amor

Es a Pyatt y a Mosiychuk (antiguo portavoz del escandaloso batallón Azov y ahora miembro del parlamento y de la comisión de la Verkhovna Rada que investiga los hechos del 11 de julio en Mukachevo) a quienes se dirigía la reciente carta abierta de varios empleados anónimos del Departamento de Investigación Criminal de Asuntos Internos de la región de Transcarpatia. La esencia de su queja es que la administración regional y la de la policía local exigen a sus subordinados falsificar materiales relacionados con los incidentes de Mukachevo. El objetivo es comprometer al Praviy Sektor y ocultar las pruebas de acciones conjuntas de las fuerzas del orden y los elementos criminales durante los hechos del 11 de julio.

En pocas palabras, las autoridades policiales locales, pese a que conocían de antemano la llegada del Praviy Sektor a Mukachevo, sus rutas y las armas con las que llegaban a la capital no oficial de Transcarpatia, permitieron a la gente de Yarosh provocar una masacre a pleno día. Primero, las autoridades policiales registraron la masacre en vídeo y solo trataron de capturar a los militantes del Praviy Sektor una vez que había terminado el incidente. El “espectáculo” incluyó disparos y explosiones, toma de rehenes y una persecución de varios días en busca de los criminales por los bosques de la zona.

Los autores de esta carta anónima se centran específicamente en el hecho de que el diputado Mustafa Nayem, con ayuda del ya exjefe del Departamento de Asuntos Internos de la región, Serhiy Sharanicha, se hizo, ilegal y rápidamente, con partes de la grabación policial en la que se mostraba el momento del ataque del Praviy Sektor contra la seguridad del complejo deportivo Antares y la posterior destrucción de coches policiales con ametralladoras y lanzagranadas y publicó el vídeo en internet. Las autoridades policiales locales dieron a sus subordinados, bajo amenaza de expulsión, la orden de destruir esos fragmentos del vídeo, que muestran a miembros armados de los grupos criminales organizados de la zona entrar y salir libremente de Antares (Praviy Sektor había llegado a Mukachevo para acabar con los miembros de esas bandas criminales locales).

Estos informadores anónimos explican sus reticencias a compartir abiertamente sus preocupaciones con el resto de la comisión de investigación parlamentaria (con Valery Patskan y Valery Lunchenko, ambos de Transcarpatia) por el hecho de que el primero es “padrino, mejor amigo y socio” del jefe de policía de Mukachevo Vitaly Shimonyaka, mientras que el segundo es padrino y mejor amigo del diputado local Vladimir Shimoni (Nick), que anteriormente fue condenado como jefe del crimen organizado local. Los informadores tampoco confían en el nuevo jefe de la policía regional, Sergei Knyazev ni en el viceministro del Interior Vasyl Pascal, que les exigió falsificar los casos criminales contra los militantes del Praviy Sektor, y que no está dispuesto a luchar contra la corrupción y traición en sus propias filas.

Hay que destacar que estos anónimos luchadores por la limpieza policial no solo han resultado ser honestos, sino que también han resultado ser inusualmente afortunados. Por un golpe de suerte, su carta abierta, publicada en una publicación online de escaso tráfico, llamó la atención de Viktor Baloga, diputado, líder de un poderoso clan de Transcarpatia y uno de los actuales dirigentes de la región. Resulta que Baloga estuvo muy involucrado en los “hechos del domingo” en Mukachevo. Al ser un hombre de principios, no menos que los autores de la carta, Baloga pidió al fiscal general Shokin que prestara total atención a los hechos que se denunciaban.

 “Juego de contrabajo”

Para comprender los entresijos de esta épica, hay que mirar atrás en la historia. Hace tiempo, en los 90, Baloga, antiguo comerciante y aspirante a empresario, comenzó sus actividades empresariales en su distrito natal de Mukachevo bajo la protección del influyente Mikhail Lanyo, conocido en algunos círculos como Blyuk. Él controlaba el contrabando de alcohol y tabaco, así como la producción y tránsito de narcóticos en la región.

Más adelante, cuando Baloga lanzó su carrera política subiendo en el Gobierno de Yushchenko desde el asiento de gobernador de Transcarpatia a ministro de Situaciones de Emergencia y después a la secretaría de presidencia, los caminos de Baloga y Lanyo se separaron y sus relaciones se enfriaron considerablemente. Durante la presidencia de Yanukovich, sin embargo, el hijo mayor del presidente “convenció” a Baloga para que concediera una parte del tráfico del contrabando de cigarrillos hacia los vecinos europeos. Baloga sospechó (por buenos motivos: Lanyo y Yanukovich eran amigos del mundo del crimen) que su antiguo jefe Lanyo era parte de ese trato. Más adelante, Lanyo encontró refugio parlamentario en el Partido de las Regiones.

Baloga no se tomó la revancha contra Lanyo inmediatamente después de la revolución de febrero. En primer lugar, no se dio la oportunidad. Cauteloso por naturaleza, Baloga evitó posicionarse en la primera línea de las filas de los líderes de Maidan. Y en segundo lugar, Lanyo, que inmediatamente abandonó el Partido de las Regiones tras la derrota, encontró protección junto al empresario Igor Eremeev, de Volynia, que es cercano a Poroshenko. Baloga se vio obligado a esperar hasta mediados del verano. En este periodo, entre febrero de 2014 y el verano de 2015, los militantes del Praviy Sektor, que ya tienen experiencia en lo que se refiere a cierto tipo de servicios, tentaron a Baloga.

Roman Stoyka, comandante de la reserva del batallón del Praviy Sektor, antiguo policía, contrabandista con experiencia (una vez recibió un disparo cuando trataba de cruzar la frontera en ala delta) e hijo el antiguo jefe de la seguridad personal de la sección regional del SBU en Transcarpatia Basil Stoyka, se convirtió en el principal “negociador” entre el Praviy Sektor y las bandas organizadas de Mukachevo. Ser hijo de Basil Stoyka fue, al parecer, el factor decisivo para ser elegido por Baloga como negociador principal: en el último año y medio, el Praviy Sektor se ha apoyado en la protección del SBU.

Es ahí donde se produjo el primer error de cálculo, ya que a la cabeza del SBU ya no estaba Valentin Nalyvaychenko, buen amigo de Yarosh, sino Vasily Gritsak, un “hombre de Poroshenko”. Es probable que la información de la inminente “operación especial” del Praviy Sektor fuera filtrada por su departamento a la administración presidencial, donde probablemente estuvieran encantados ante la posibilidad de acabar, de una vez por todas, con el Praviy Sektor. Para este caso fue necesario incluso encontrar un lenguaje común con Arsen Avakov, cuyo cese como ministro del Interior en favor de alguno de sus hombres ha sido un objetivo de Poroshenko desde hace tiempo. Avakov respondió con rapidez: además de su poca simpatía por los colegas de Yarosh (desde tiempos del asesinato de Sashko Biliy), Avakov contaba con otros motivos para esta unión temporal.

Como resultado de la acción común de dos agencias que compiten duramente (el SBU y el ministerio del Interior), los mensajeros de Baloga fueron tranquilamente guiados desde su base a Mukachevo a través de puestos de la policía de tráfico, ninguno de los cuales prestó el menor interés por una patrulla completa de hombres armados en jeeps, uno de loso cuales llevaba abiertamente una ametralladora en su parte trasera. “Creo que fue una acción planeada de antemano por quienes se sientan en la calle Bankovaya (calle del centro de Kiev en la que se encuentra la administración presidencial). Se planeó para crear en Transcarpatia una situación que haría posible enviar tropas para demostrar quién es quién. Los chicos fueron provocados para la masacre, porque ninguna patrulla de la policía de tráfico los paró en su camino a Mukachevo, aunque estaban al tanto de la situación. “Es evidente que la aparición de los bandidos provocaría una situación en la que abrirían fuego al ver al Praviy Sektor”, declaró Stoyka a la prensa.

Stoyka-junior, que fue dirigido a una emboscada en el centro deportivo Antares, propiedad de Lanyo, afirmó tras el fracaso de las negociaciones que el principal tema había sido la redistribución de los flujos de contrabando. “Lanyo comenzó a contarme sus políticas en el asunto del contrabando en la región y que él y Sharanich (jefe del ministerio del Interior en la región) nunca me permitirían entrar”, dijo el comandante del Praviy Sektor Mustafa Nayem, miembro del grupo parlamentario “Bloque Poroshenko” (el mismo diputado que, milagrosamente, se hizo con el vídeo oficial), que confirmaba esa versión. “Los cigarrillos son el principal producto de exportación ilegal. Llevan los más baratos a Alemania y a Italia. El beneficio es una locura. Por ejemplo, una camioneta llega de cigarrillos trae 470.000€ netos (descontando sobornos en todos los puestos fronterizos) por un único viaje de Ucrania a Italia. Pasan la frontera  entre tres y cinco camiones llenos de cigarrillos a la semana. Según los residentes locales, todas las partes ahora en conflicto están involucradas en el negocio del contrabando de cigarrillos. Algunos estaban involucrados en la organización, otros tenían beneficios por dar protección y otros daban protección. La reticencia de una de las partes a pagar un impuesto causó el conflicto armado”.

Según algunos testigos, la seguridad del complejo deportivo, cuya misión era provocar la agresión de los “visitantes”, se excedieron en sus funciones e identificaron a uno de ellos, por lo que recibió una bala en la cabeza. Mikhail Lanyo, por su parte, insiste en su visión del conflicto: los representantes del Praviy Sektor le visitaron únicamente con la propuesta de buscar un sanatorio para sus “hermanos” y el enfrentamiento se produjo a causa del estado de uno de los militantes, que había perdido la estabilidad tras una conmoción.

Lo ocurrido no es una “operación especial” típica de la policía, sino que se asemeja más a una película de gánsteres. Puede que sea porque al lado de los comandos de Avakov se encontraban personas en chándal y portando rifles de caza. En un principio, el servicio de prensa del Ministerio del Interior trató de presentarlos como agentes de la ley que habían llegado a la zona directamente desde la formación y que no habían dispuesto de tiempo para cambiarse. Pero de forma prácticamente inmediata se identificó a muchos de los “deportistas” como participantes activos de las bandas criminales locales, cercanos a Lanyo, tras lo cual las fuerzas de seguridad guardaron silencio.

En realidad, el espectáculo fue un éxito. Los espectadores fueron testigos de cómo el Praviy Sektor incendiaban vehículos policiales (y una gasolinera y un puesto de la policía de tráfico), del uso de armas improvisadas (incluso lanzagranadas) y el uso de un escudo humano de un niño de 12 años. Finalmente, tras haber perdido a varios de sus militantes entre muertos, heridos y detenidos, se refugiaron en los impenetrables bosques. Pero lo más interesante es que volando sobre los bosques había helicópteros militares, que se llevaron columnas enteras de vehículos militares a Transcarpatia y que Yarosh acudió de urgencia para rescatar a sus hombres, que se habían atrincherado en su base, y que el presidente lanzó una amenazante promesa de considerar terroristas a miembros de grupos armados ilegales.

En pocas palabras, se daban todas los ingredientes informativos para preparar a la sociedad ucraniana para la liquidación de los “héroes del Maidan” de ayer, que habían “traicionado los ideales de la revolución”. El embajador de Estados Unidos en Ucrania, Geoffrey Pyatt acudió a Mukachevo de repente. El embajador tenía su propia opinión sobre el destino del Praviy Sektor y sus actos (por no mencionar la necesidad de tranquilizar a los socios europeos, preocupados por lo que ocurría en Ucrania a 60km de la frontera con la Unión Europea).

Pacificación

Tras finalizar la inspección, el diplomático estadounidense afirmó ante la prensa que la propaganda rusa había exagerado “el fenómeno del Praviy Sektor” y que era mejor entender los hechos de Mukachevo como “las actividades criminales de grupos y bandas que habían utilizado los símbolos políticos del Praviy Sektor”. Pyatt afirmó también que Estados Unidos apoyaba la postura de las autoridades ucranianas, ya que el uso de la fuerza debe ser responsabilidad únicamente del Estado. Tras esto el conflicto de Mukachevo cambió de forma dramática. Terminó el cerco a la base y los militantes, a excepción de unos pocos que fueron detenidos tras una dura persecución, fueron enviados a Donbass, lejos de sus pecados. Para salvar su imagen, el Praviy Sektor anunció protestas (que terminaron rápidamente por falta de manifestantes) y exigió que el Ministerio del Interior iniciara una investigación imparcial. Ahí acabó la fase caliente.

El gobernador de la región, Vasily Gubal, perdió su puesto tras afirmar, inocentemente, en televisión que un procedimiento tan rutinario como la redistribución de los flujos del contrabando debería llevarse de forma legal en Transcarpatia. El jefe de la policía regional, Sergei Sharanich, también cesó en su cargo. Pero si Gubal, el amigo de Baloga, fue despedido, si el jefe de policía Sharanich fue trasladado a Kiev para asumir el puesto de jefe adjunto del Departamento de Investigación Criminal del Ministerio del Interior de Ucrania. Esta es una prueba indirecta del éxito de las tareas que se le habían asignado.

La felicidad del ministro del Interior en la ceremonia de entrega de medallas a los participantes en la división especial del Ministerio del Interior en la región de Transcarpatia, heridos en un tiroteo con el Praviy Sektor, también es relevante. Se les concedieron medallas del departamento y premios individuales. Al contrario que el presidente Poroshenko, el diputado Baloga, cuyos importantes planes en Mukachevo quedaron arruinados, el ministro Avakov tenía todos los motivos para el optimismo. Según rumores filtrados, en medio del escándalo, Mikhail Lanyo abandonó la zona con su familia para irse de vacaciones a Italia y solo regresó a casa sano y salvo una vez que aceptó conceder una parte de su negocio del contrabando a Avakov.

Ahora el diputado Blyuk respira tranquilo, aunque se encontrara un laboratorio de fabricación de drogas sintéticas bajo la tapadera de un negocio de producción industrial alimenticio en la zona de Mukachevo. Pruebas en el laboratorio llevan, según los datos del SBU, hasta la banda criminal de Lanyo. Pero Lanyo es ahora mismo un prominente miembro de la comisión parlamentaria para prevenir y combatir la corrupción.

La caza continúa

Destinado desde la región de Lugansk a Transcarpatia, el Gobernador Gennady Moskal desarrolló su rigurosa actividad. En el canal 5, propiedad de Poroshenko, afirmó que en la región “el 80% de los seguidores del Praviy Sektor tienen tres a cuatro condenas previas. También acusó a la fábrica de tabaco de Lviv de ser el principal proveedor de cigarrillos para el flujo ilegal a través de la frontera. Según sus órdenes, los contrabandistas de los puestos de frontera fueron llamados al ejército. Moskal incluso se jactó del aumento de colas en la frontera entre Ucrania y Hungría. En su opinión, se trata de un indicador de que la lucha contra el contrabando comienza a tener éxito (mayor inspección de los productos que pasan a través de la frontera).

Según el comentarista político Stepan Sikora, es imposible prevenir el contrabando solo en la región, ya que todo está controlado desde Kiev. “Todo el dinero va a Kiev y Kiev nombra a las personas para los diferentes cargos”. Por cierto, el amigo de Baloga y enemigo de Lanyo, el jefe de aduanas de Transcarpatia, Roman Krutyak se mantuvo en su puesto tras los hechos. El fiscal de Transcarpatia, Vladimir Janko, también se mantiene en su puesto. Según el experto, Moskal fue nombrado gobernador de Transcarpatia antes de las elecciones locales para “acabar” definitivamente con la gente de Baloga. El flirteo de Baloga con el Praviy Sektor ha conseguido poner a Poroshenko en su contra.

Es probable que Baloga, que ha tenido éxito en esta región fronteriza profundamente criminalizada, sienta la amenaza que pende sobre él. Su poder financiero y económico desaparece progresivamente. Por ejemplo, se asocia al hecho de que fue preparado por el grupo del diputado un raro ejemplo de éxito de la inteligencia ucraniana en su lucha contra el contrabando en forma de detección de dos camiones cargados de cigarrillos.

Ahora, Viktor Baloga ya no puede contar con las bayonetas del Praviy Sektor, cuyos militantes llamarían al orden a los diputados si lo requería. En conexión con el tiroteo de Mukachevo, la oficina regional del fiscal de Transcarpatia inició una investigación sobre la creación de una organización criminal y el ataque terrorista y el Ministerio del Interior anunció una orden de captura contra Roman Stoyka, líder del Praviy Sektor en la región de Transcapartia. A principios de este mes, durante un intento fallido de capturar Starognatovka, en la región de Donetsk, murió el cómplice de Stoyka Bison. Por otra parte, hay algo bueno: el empeoramiento de la situación en la zona ATO supondrá un aliciente para los militantes del Praviy Sektor que aún viven para volver a casa. La lucha contra la policía local de Transcarpatia no es tan peligrosa como luchar en Donbass.

La historia de la carta de los policías repentinamente cansados de vivir una mentira, curiosamente publicada la víspera de la llegada de la comisión de investigación parlamentara a Mukachevo, parece un intento de reanudar el ruido informativo sobre un caso que muchos de los miembros del comité (especialmente los del partido del presidente) esperan olvidar rápidamente. Puede que la actividad de Baloga fuera provocada por la muerte de un empresario: el diputado Eremeev. Su muerte decapitó al grupo “voluntad del pueblo”, que incluye a Mikhail Lanyo. O puede que Lanyo encontrara aliados en su lucha contra Poroshenko: no es casualidad que la información sobre la carta de los policías y las exigencias de Baloga aparecieran en primer lugar en los medios propiedad del oligarca de Dnepropetrovsk Igor Kolomoisky.

Hay que destacar que la carta estaba dirigida no solo al embajador estadounidense (formalidad que parece obligada en la actual Ucrania) sino a Igor Mosiychuk, diputado del Partido Radical de Lyashko, que tras un largo enfrentamiento con Kolomoisky pasó a su lado y ahora apoya abiertamente al Praviy Sektor. Y solo unos días antes de la publicación del “llamamiento de los agentes de la ley de Transcarpatia”, el diputado Mosiychuk expresó sus dudas sobre la objetividad del informe final de la comisión de investigación en una rueda de prensa en UNIAN, también propiedad de Kolomoisky.

Como embajador, Geoffrey Pyatt puede comenzar a planear ya otra “expedición punitiva” en Transcarpatia. Solo por si acaso. Y no solo allí. Gracias a los buenos esfuerzos de sus súbditos en Kiev, promete extenderse por todo el país.

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